01. Palacio Municipal - Ayuntamiento

Edificio neoclásico cuyo origen se remonta a mediados del siglo XIX, cuando el antiguo convento clariso de san José, quedó afectado por la ley de Mendizábal y se tuvo que derribar. Su autoría esta hoy compartida entre los arquitectos Maffiotte y Manuel de Oraá, quien lo planteó como un volumen apaisado de clara estirpe neoclásica, queriendo prestar la mayor atención al cuerpo central en el que se instala una pequeña logia y se remata con un frontón triangular. En 2001 se inició la remodelación integral del edificio, finalizando las obras a comienzos de 2005. La transformación principal afectó a la sustitución de la articulación de los patios traseros, de clara tendencia tradicional, por dos espacios abiertos de líneas clásicas que se abren a la antigua “carretera del piche”, actualmente Linares Rivas, reconvertida ahora en un paseo peatonal con bancos, fuentes y jardineras.

La fachada queda singularizada por el paño central, desde el pórtico abierto hasta el frontón triangular que lo corona, con decoración de Mariano Estanga en el tímpano. El resto del frontispicio queda articulado por vanos adintelados, enmarcados por molduras pétreas, dispuestos siguiendo un ritmo regular y decorados con elementos tomados en préstamo del repertorio neoclásico. Resulta de gran interés, la disposición interior del edificio, cuya estructuración es B / A / B, es decir, un par de galerías que parten del cuerpo central y que discurren a lo largo de sendos patios, cuya reforma los ha transformado de mudéjares en clasicistas.

Edificio neoclásico cuyo origen se remonta a mediados del siglo XIX, cuando el antiguo convento clariso de san José, quedó afectado por la ley de Mendizábal y se tuvo que derribar. Su autoría esta hoy compartida entre los arquitectos Maffiotte y Manuel de Oraá, quien lo planteó como un volumen apaisado de clara estirpe neoclásica, queriendo prestar la mayor atención al cuerpo central en el que se instala una pequeña logia y se remata con un frontón triangular. En 2001 se inició la remodelación integral del edificio, finalizando las obras a comienzos de 2005. La transformación principal afectó a la sustitución de la articulación de los patios traseros, de clara tendencia tradicional, por dos espacios abiertos de líneas clásicas que se abren a la antigua “carretera del piche”, actualmente Linares Rivas, reconvertida ahora en un paseo peatonal con bancos, fuentes y jardineras.

La fachada queda singularizada por el paño central, desde el pórtico abierto hasta el frontón triangular que lo corona, con decoración de Mariano Estanga en el tímpano. El resto del frontispicio queda articulado por vanos adintelados, enmarcados por molduras pétreas, dispuestos siguiendo un ritmo regular y decorados con elementos tomados en préstamo del repertorio neoclásico. Resulta de gran interés, la disposición interior del edificio, cuya estructuración es B / A / B, es decir, un par de galerías que parten del cuerpo central y que discurren a lo largo de sendos patios, cuya reforma los ha transformado de mudéjares en clasicistas.

 

OBRAS DE ARTE

Las obras de arte expuestas en el Ayuntamiento de La Orotava proceden de tres conjuntos de bienes que conforman la colección de titularidad municipal: el Fondo Reinhold Erwin Schoenwerk conocido como la “Herencia del alemán”; el Fondo del antiguo Casino Orotava y la Colección Municipal o del Ayuntamiento.

La conocida como Herencia del alemán constituye la principal y más numerosa presencia artística del Ayuntamiento villero. Configurada por un amplio repertorio formal y estilístico, fue donada en testamento por Reinhold Erwin Schoenwerk al municipio de La Orotava a su muerte, sucedida en 1976. En marzo de 2005 gran parte de este patrimonio, integrado por cuadros, esculturas y muebles, fue trasladado a las por entonces recién reformadas Casas Consistoriales. 

La siguiente gran colección de bienes la representa el Fondo del antiguo Casino Orotava, una sociedad constituida en 1853, y ubicada en el número 3 de la C/ Tomás Pérez – actual sede de la Biblioteca Municipal -, desde 1924 hasta comienzos de los años setenta, cuando la institución cesó sus actividades, si bien es cierto que no sería disuelta hasta 1994. En 1981 se gestó la donación de parte del inmueble principal, así como del mobiliario al Ayuntamiento de La Orotava, como parte de la liquidación de los bienes patrimoniales del Casino, acción que quedaría totalmente definida tras la disolución de la entidad, en 1994. Desde ese mismo año, el Ayuntamiento pasó a disponer de la totalidad del inmueble y de los bienes muebles allí presentes, y que configuran el conjunto de elementos parcialmente conservado y entre los que destacan varias pinturas de paisajes de autores canarios, sillas, lámparas y la colección de espejos que singularizan el Salón de Plenos.

La Colección del Ayuntamiento comprende, entre otros, ocho cuadros cedidos en depósito por el Museo del Prado en 1911; dos pinturas procedentes del desaparecido convento de San Nicolás de La Orotava (La Piedad y Nazareno con Simón Cirineo), los tapices que decoran la primera planta y confeccionados exclusivamente con motivo de la reapertura del inmueble, entre otro mobiliario de naturaleza diversa.

Las colecciones se exhiben en los espacios transitables del edificio: vestíbulos, pasillos y escaleras, que dada la gran cantidad de elementos artísticos, se erigen en auténticas estancias museísticas. Las obras se encuentran dispuestas siguiendo el itinerario sugerido, que guarda correspondencia con la propia distribución espacial de la edificación, basada en un cuerpo central del que parten simétricas galerías a derecha e izquierda, interrumpidas por cuatro pasillos transversales.

Los paños de la planta baja así como las escaleras laterales, están ornamentadas por veintidós tapices adquiridos en el año 2005 a la Fábrica Peña de Madrid, en los que se representan escenas costumbristas, mitológicas y paisajes, inspiradas en cartonistas españoles y nórdicos fundamentalmente.

La escalera principal está decorada con seis pinturas de temática religiosa de los siglos XVII y XVIII: La Piedad (Francisco Rodríguez), Jesús Nazareno, Santa Úrsula, Nazareno con Simón Cirineo, Mª Magdalena penitente (Antonio Bianchi) y Santa Lucía.

Por su parte las piezas de producción pictórica, la obra escultórica y mobiliario, se sitúan en la segunda planta, estando protagonizadas por objetos artísticos de procedencia mayoritariamente del norte de Europa, producidos entre los siglos XVI y XIX, cuya ubicación no responde a criterios estilísticos, destacando, por su calidad artística, dos tablas la Virgen con el Niño (tabla flamenca del siglo XVI) y la Adoración de los Reyes Magos (escuela hispanoflamenca, siglo XVI).

Mención aparte merecen los cuadros cedidos por el Museo del Prado que ocupan el vestíbulo del Salón de Plenos y el resto de las obras se distribuyen a lo largo de los pasillos. 

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO

La conocida como plaza del Ayuntamiento formó parte, hasta bien entrado el siglo XIX, del convento de monjas claras de San José; un edificio que pasó a ser propiedad municipal tras el decreto desamortizador de 1836, y que sin embargo no sería derribado hasta 1868. Parte de su solar se ha aprovechado, entonces, como la explanada perfecta para la celebración de eventos festivos, por lo que años más tarde, en 1895, se encargó al arquitecto Antonio Pintor Ocete un primer proyecto de ordenación de la plaza. No obstante, las dificultades económicas por las que atravesaban las arcas municipales impidieron la remodelación del recinto hasta 1911, cuando comenzó a ser reformado siguiendo un proyecto de Mariano Estanga debido, en gran medida, a la aportación económica del alcalde Tomás Pérez. Finalmente el espacio tal y como se conoce actualmente, fue inaugurado en abril de 1912, manifestándose como una plaza delimitada por una balaustrada que se interrumpe de tramo en tramo por la colocación de un banco de hormigón, que presenta como ornato el escudo de La Villa, destacando el alto componente ecléctico del diseño.

Escenario habitual de múltiples eventos de diferente naturaleza, desde 1919 y durante las fiestas patronales sus más de 900 m2 se convierten en el lienzo sobre el que se realiza la monumental alfombra de tierras de Las Cañadas del Teide, máxima manifestación artística por antonomasia de la Villa de La Orotava.

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