La familia de Vilbazo de Dios recogió el título póstumo que se le concede como Villero de Honor por su labor ejemplar en la docencia en tiempos de posguerra

23/04/2008

El Salón Noble de las Casas Consistoriales acogió el acto de distinción como Villero de Honor a Ángel Vilbazo de Dios, quien fue durante una década profesor en el antiguo Colegio Farrais de La Orotava. Este título póstumo lo recogió, de la mano del alcalde orotavense, su hijo Abelardo Vilbazo Herrera, en representación de toda la familia.

En el transcurso del acto-- al que acudieron numerosos ex alumnos del citado colegio, ex compañeros, amigos, familiares y la corporación municipal del Ayuntamiento de La Orotava-- se vivieron emotivos momentos al recordar el coraje, ejemplar labor como docente y su constante esfuerzo en luchar en pro de la libertad a pesar de ser tiempos difíciles, ya que Ángel Vilbazo de Dios fue maestro en la Villa durante 1942-1952.

Acto de entrega del título (póstumo) de Villero de Honor a Ángel Vilbazo de DiosEn representación de todos los antiguos alumnos del desaparecido Colegio Farrais habló Francisco Salamanca Peña, quien destacó la trayectoria de Vilbazo durante su etapa en La Orotava y sus numerosas virtudes, así como los múltiples obstáculos que tuvo que superar para poder educar a todos por igual, sin importar la escala social a la que se perteneciera. Su nieto Abelardo Vilbazo Gómez resaltó también la figura de su abuelo, y lo orgullosos que se sienten de ser sus descendientes directos.

Recordar que esta concesión se acordó, por unanimidad, en la sesión plenaria celebrada el 22 de julio de 2003. La propuesta inicial fue planteada por un grupo importante de vecinos, en su mayoría ex alumnos de este colegio. Ellos aspiraban a que se rotulara una calle con su nombre. Sin embargo, la corporación municipal del anterior mandato, valorando la labor docente y humanitaria desarrollada por Ángel Vilbazo de Dios en aquella época difícil en pro de la educación y la cultura en general, entendió que merecía recibir la distinción de Villero de Honor.

Ángel Vilbazo de Dios nació en Puebla de Sanabria en Zamora. Tras su paso por el barrio de La Florida, se incorpora al citado colegio impartiendo clases de gramática, literatura, filosofía e historia, donde se le valoró por "su firme convicción del deber y la palabra: docto conservador, cultivador de amistades y favorecedor del más débil".

Acto de entrega del título (póstumo) de Villero de Honor a Ángel Vilbazo de DiosÁngel Vilbazo de Dios fue uno de los profesores más ilustres del citado Colegio Farrais. Destacó por su lucha constante para mantener en activo este centro docente, ya que en aquellos días en que era maestro de bachillerato se inició una campaña hostil contra el colegio Farrais desde todos los ángulos, oficial y extraoficiales, "una auténtica campaña de destrucción y aniquilamiento", recuerdan algunos. Las numerosas ayudas y subvenciones que se formularon al Ayuntamiento eran denegadas. "Para el Colegio Farrais no hay ni un céntimo..." le decían. Como recuerda su ex alumno Francisco Salamanca "... fueron muchas sus penalidades en un titánico esfuerzo por lograr unos hombres para La Orotava, cuyos estudios en Farrais, le permitieran un puesto digno e independiente en la sociedad. Tuvo que luchar ante la fuerte oposición a la que se vio sometido por el simple hecho de que el clasismo de la época no podía permitir ni asimilar que alumnos de las clases medias y media-altas convivieran juntos en un mismo colegio recibiendo con idéntico trato igual preparación. Se llegó incluso al reparto, casa por casa, de unas octavillas, cuya procedencia fue bien conocida, alarmando a las familias y previniéndolas en contra de los rojos y masones que desde el Colegio Farrais extendían el ateísmo....". Falsas acusaciones sin valor alguno.

Además resaltó en su profesión por su profunda humanidad y preparación. Entre 1942-1952 educó a numerosos vecinos, y muchos de sus alumnos -- hoy en día empresarios y profesionales, abogados, ingenieros, médicos, químicos, profesores...--le agradecen aquella eficiente formación. Luchó para que sus alumnos, sin distinción de clases sociales, se abrieran un camino en la vida, no sólo en el aspecto académico sino en la sociedad.