El salón noble de la casa consistorial villera acogió recientemente el acto institucional de distinción como Villeros y Villera de Honor, a título póstumo, a los hermanos Betancourt y Molina, en reconocimiento a sus extraordinarias trayectorias en el ámbito nacional e internacional en los siglos XVIII y XIX.
El acto fue presidido por el alcalde Francisco Linares; el presidente de la Fundación Cultural Canaria de Ingeniería y Arquitectura Betancourt y Molina, Rufino García Fernández, y Juan Cullen Salazar, quien durante más de 40 años ha realizado un significativo trabajo clasificando, archivando y conservando el archivo personal del insigne ingeniero Agustín Betancourt y Molina. También se contó con el alcalde de Puerto de la Cruz Leopoldo Lope, miembros de la corporación municipal, el agustino P. Jojo Neyssery de la parroquia de la Peña de Francia donde fueron bautizados los hermanos, representantes de diversas instituciones, familiares, amigos y enamorados de la vida y obra de los Hermanos Betancourt y Molina.
El matrimonio de don Agustín de Betancourt y Castro y doña Leonor Molina y Briones tuvo nueve hijos, pero los más conocidos fueron los mayores, tanto José, el primogénito, como Agustín y María del Carmen. Estos tres ilustres del mundo nacieron en la mitad del siglo dieciocho en el antiguo Puerto de La Orotava: en 1957, José; y en 1758 Agustín y María del Carmen.
Durante el evento, con el que también se pone en valor la trascendencia histórica, científica y tecnológica de sus acciones, se realizó un viaje en el tiempo gracias a las representativas intervenciones. El Villero de Honor Isidoro Sánchez hizo una breve semblanza histórica de José de Betancourt y Molina, quien fue alcalde de La Orotava y un hombre de ciencia, inventor, arquitecto, coronel de milicias… El presidente de la Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia, Antonio Hernández, destacó la vida de María del Carmen, quien puede ser considerada como una pionera de la ciencia en Canarias, referente histórico de la experimentación y la innovación en la ilustración canaria. Y la historiadora Milagros Luis Brito habló de la impecable trayectoria profesional de Agustín, el más universal de los ingenieros y un perfecto ilustrado que combinó el conocimiento técnico, capacidad inventiva y creación artística.
También se contó con las intervenciones de Rufino García Fernández, presidente de la citada Fundación Cultural Canaria de Ingeniería y Arquitectura Betancourt y Molina que impulsa actividades ligadas al estudio histórico de la arquitectura e ingeniería en Canarias, mientras que Elvira Cullen habló en nombre de su padre Juan Cullen Salazar. El alcalde Francisco Linares cerró el turno de intervenciones con unas emotivas palabras. Como broche de oro se contó con una pincelada musical de la mano del grupo de cámara de la Coral Polifónica Liceo de Taoro.